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¿Un SSD pierde datos cuando está sin uso? Guía clara del Data Decay y cómo prevenirlo

Un SSD pierde datos cuando está sin uso

Guardas tus fotos, una copia del sistema o “ese proyecto importante” en un SSD, lo apagas y lo dejas en un cajón. Meses después, lo conectas… y algo falla. ¿De verdad un ssd pierde datos cuando está sin uso? La respuesta corta es: puede pasar, y no porque el SSD “borre” cosas, sino por cómo funciona la memoria flash por dentro (y por el calor, el tiempo y el desgaste).

La buena noticia: con un par de hábitos simples, el riesgo baja muchísimo y puedes usar SSDs con tranquilidad para backups y transporte. Solo hay que entender cuándo son una mala idea como “archivo para siempre”.


Qué es el Data Decay en un SSD (y por qué se confunde con “fallo repentino”)

“Data Decay” (también llamado bit rot en sentido amplio) es el deterioro gradual de la información almacenada en memoria NAND cuando el dispositivo pasa mucho tiempo sin energía. En un SSD, los datos se guardan como niveles de carga eléctrica en celdas. Con los meses, esa carga se va filtrando y algunas celdas pueden “cambiar de valor”. La mayoría de veces no se nota… hasta que intentas leer justo el bloque que se degradó.

A nivel práctico, el Data Decay se manifiesta como:

  • Archivos que no abren o dan error de integridad.
  • Fotos o vídeos que “parecen bien” pero tienen fallos sutiles.
  • Copias que restauran, pero con corrupciones.
  • En casos malos, un volumen que deja de montarse (si el problema afecta a metadatos).

Por qué un SSD puede perder datos apagado: NAND, ECC y temperatura, en cristiano

Un SSD no guarda “bits” como un disco duro. Los guarda como carga eléctrica atrapada en celdas de memoria NAND. Esa carga no es perfecta: con el tiempo, se fuga.

Para que eso no sea un problema, el SSD usa:

  • ECC (códigos de corrección de errores): corrige errores de bits cuando lees datos.
  • Controlador + firmware: hacen mantenimiento, reorganizan datos, mueven bloques y, en muchos modelos, pueden refrescar datos (leer/corregir/re-escribir) mientras el SSD está encendido e inactivo.

El detalle clave: apagado, no hay “mantenimiento” posible. Si el error crece más allá de lo que el ECC puede arreglar, aparece la corrupción. En investigación académica sobre NAND, los errores por retención (pérdida de carga con el tiempo) se describen como una de las fuentes dominantes de fallos en flash.

Y aquí entra el gran enemigo silencioso:

  • Más calor = menos retención. La temperatura acelera la fuga de carga y reduce el tiempo “seguro” sin energía.

¿Importa el tipo de NAND? Mucho (SLC, MLC, TLC y QLC)

A mayor densidad, más sensible suele ser la celda a variaciones y retención a largo plazo, especialmente cuando el SSD ya está gastado:

  • SLC (1 bit/celda): mejor retención y resistencia, pero rara en consumo.
  • MLC (2 bits/celda): mejor que TLC/QLC, cada vez menos común.
  • TLC (3 bits/celda): el estándar actual; va bien para uso normal, pero no es “archivo eterno”.
  • QLC (4 bits/celda): más capacidad por euro, pero peor candidata como único “almacén frío” durante años.

Además, el desgaste previo importa: cuanto más cerca esté el SSD de su límite de escrituras (TBW), menor suele ser su margen de retención.


¿Cuánto tiempo puede estar un SSD sin energía?

Aquí conviene separar “lo que suele aguantar en casa” de “lo que exigen los estándares”.

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Los estándares de JEDEC (JESD218/JESD219) definen requisitos mínimos de retención con el SSD en un estado de desgaste máximo (al final de su vida útil de escrituras). En ese escenario, se cita comúnmente:

  • SSD de cliente: objetivo de 1 año a 30 °C sin energía.
  • SSD “enterprise”: objetivo de 3 meses a 40 °C sin energía.

Ojo: esto no significa que “a los 366 días se borra todo”. Significa que, en condiciones exigentes (temperatura alta, desgaste alto), la ventana de seguridad se estrecha y no conviene usar un SSD como cápsula del tiempo.

Y si el ambiente es caluroso, el margen puede caer mucho: a temperaturas elevadas, los periodos de retención se reducen de forma agresiva.


Escenarios reales donde el Data Decay te puede fastidiar

1) Backups “guárdalo y olvídate”

Es el caso más típico: clonas el sistema, copias fotos, guardas el SSD “por si acaso”… y pasan dos veranos. Si el SSD es TLC/QLC y ha estado en un sitio cálido, el riesgo sube.

Mejor enfoque: SSD para copia rápida + otro medio para archivo (HDD o nube con versionado).

2) SSD externo de uso ocasional

Un SSD USB en un cajón, o peor, en una mochila o en el coche, mezcla lo peor: meses sin uso + calor + a veces carcasas que disipan poco.

Regla simple: si es “crítico”, no vivas con una sola copia en ese SSD externo.

3) Portátil guardado como “archivo improvisado”

Si el portátil se queda meses apagado (y la batería se agota), tu SSD está en modo “sin energía” de facto. Añade calor ambiente y ya tienes el cóctel.

Solución: encender y comprobar cada cierto tiempo.


SSD vs HDD para almacenamiento en frío: diferencias reales

  • HDD (disco duro): no sufre pérdida de carga en celdas NAND. Sus riesgos son mecánicos (golpes, degradación, arranques tras años, etc.). Para “guardar y verificar de vez en cuando”, un buen HDD suele ser una opción sólida.
  • SSD: gana en velocidad y resistencia a golpes en uso, pero como único soporte para archivo pasivo de varios años, no es lo más recomendable.

Traducción:

  • SSD = velocidad y movilidad.
  • HDD/nube = memoria a largo plazo.

Cómo prevenir que un ssd pierde datos por estar sin uso

Checklist rápido (cada 3–6 meses si hace calor; cada 6–12 si está fresco)

  1. Conecta el SSD y deja que el sistema lo monte.
  2. Haz lectura completa de los datos importantes (no hace falta benchmark agresivo; basta con leer).
  3. Verifica integridad con hashes (ideal) o, al menos, una verificación de archivos.
  4. Revisa SMART para detectar señales raras (errores de lectura, bloques reasignados, etc.).
  5. Guarda el SSD en un lugar fresco, seco y estable (idealmente ~18–22 °C, lejos de fuentes de calor).

Política de copias que evita dramas (3-2-1, aplicada a casa)

  • 3 copias de lo importante.
  • 2 medios distintos (por ejemplo, SSD + HDD, o HDD + nube).
  • 1 copia fuera (nube, o un disco en otra ubicación).

Si quieres un esquema fácil:

  • 1–2 años: SSD + nube con versionado.
  • 3–5 años: HDD + verificación anual + nube parcial.
  • 5+ años: 2 HDD en rotación (lugares distintos) + catálogo con hashes + nube “fría”.

Cómo comprobar tu backup de verdad: hashes y verificación

Si quieres la forma más fiable de saber si todo sigue bien, usa hashes (como SHA-256) cuando creas la copia, y vuelve a comprobarlos en cada revisión. Eso te dice si un bit cambió, aunque el archivo “parezca abrir”.

Ejemplos rápidos:

  • Comprimir en 7z/zip y usar su “test” ayuda, pero el hash por archivo/carpeta es mejor.
  • Para fotos y proyectos, tener un “catálogo de integridad” es oro.

Tabla orientativa de riesgo (cualitativa)

EscenarioNAND típicaTemperaturaTiempo sin energíaRiesgo
Copia de trabajo revisadaTLC18–22 °C≤ 6 mesesBajo
SSD externo en cajónTLC/QLC25–30 °C6–18 mesesMedio
Portátil guardadoTLC22–28 °C12–24 mesesMedio-alto
Archivo “por años” (única copia)QLC25–35 °C24+ mesesAlto
Archivo en frío controladoHDD18–22 °C24+ mesesBajo-medio

Preguntas frecuentes

¿Un SSD pierde datos si no lo uso, aunque sea nuevo?
Puede, pero el riesgo es menor. Aun así, si lo vas a guardar meses, mejor que haya otra copia y que no esté a altas temperaturas.

¿Sirve encenderlo cada X meses?
Sí: reduces sorpresas porque detectas problemas pronto y das margen a mecanismos de corrección/refresh mientras hay energía.

¿HDD o SSD para archivar 5–10 años?
Como archivo pasivo y copias de seguridad, el HDD suele ser más sensato. El SSD encaja mejor como copia rápida o transporte.

¿Y memorias USB o SD?
También usan NAND y sufren problemas de retención. Úsalas para mover datos, no como “caja fuerte” a largo plazo.


Conclusión

Sí: un ssd pierde datos si lo dejas sin energía el tiempo suficiente, sobre todo si el ambiente es cálido y el SSD (TLC/QLC) ya tiene desgaste. La prevención no es complicada: duplica en otro medio, verifica con hashes y revisa periódicamente. Así tus backups dejan de ser “esperanza” y pasan a ser “plan”.